Nunca es demasiado pronto para empezar a leer a los niños cuentos para ir a la cama. Un bebé comienza a desarrollarse desde el momento en que nace, aprendiendo más y más cada día. Este aprendizaje se intensifica cuando empiezas a interactuar con él, por lo que hemos reunido algunos consejos divertidos y fáciles para ayudarte a aprovechar al máximo esos efectos positivos. Si te has estado preguntando cómo deberías leerle a tu hijo, pruébalos, a ver cuál te funciona mejor.

Las mejores formas de leerle a tu hijo

  • Ponte cómodo
  • Elige libros aptos para bebés
  • Mantente cerca de él
  • Háblale
  • Establece una rutina diaria
  • Lee y repite
  • Empieza con una frase
  • Da vida a la historia

Ponte cómodo

Mientras aprendes a leerle a tu bebé, es importante que encuentres un lugar acogedor, cálido y cómodo. Un lugar familiar y confortable hará que tu hijo se sienta seguro y tranquilo, lo que reforzará su confianza. Un entorno seguro hará que la experiencia de la lectura sea más agradable para ti y para el niño y también fortalecerá el vínculo entre vosotros.

Libros aptos para bebés

Elegir el libro correcto para leer a tu hijo marca una gran diferencia. Tu bebé responderá bien a los libros con mucho colorido e imágenes vistosas, un libro que sea táctil y presente muchas texturas diferentes o un libro de cartón duro. Un libro de cartón duro está hecho de material resistente y duradero para que tu hijo pueda jugar con él durante horas y horas sin estropearlo.

Mantente cerca de él

Cuando le leas a tu hijo, procura que el libro esté a su alcance. Cuanto más participe, mejor; ya sea intentando tocar a los personajes del cuento o señalando ilustraciones coloridas que le llamen la atención, cualquier interacción es beneficiosa.

Háblale

Tanto si estás en el supermercado, paseando por el parque o cocinando en casa, habla con tu bebé como si estuvierais conversando. Desarrollar el vocabulario de un niño desde una edad temprana tendrá un importante efecto en su capacidad de lectura cuando crezca.

«Independientemente del idioma, la cultura, los matices del vocabulario o el nivel socioeconómico, el lenguaje es el elemento que ayuda a desarrollar el cerebro hasta su potencial óptimo», de The Power of Talk, de la Dra. Dana Suskind.

Rutina diaria

Una rutina diaria resulta tranquilizadora para un bebé. Si lo estás introduciendo a la lectura, haz todo lo posible para que sea a la misma hora todos los días de modo que acabe esperándolo. Esta rutina es buena para su desarrollo y beneficiará su capacidad lectora de más mayor.

Lee y repite

Los libros repetitivos son muy beneficiosos para tu bebé cuando empieces a leerle. Esto consolidará el desarrollo del lenguaje, así como los sentimientos positivos hacia los libros y la lectura.

Empieza con una frase

¡Tómatelo con calma! No hace falta que empieces a leerle enseguida libros enteros a tu bebé. Leerle aunque sea un par de frases por noche es mejor que no leerle nada. Empieza poco a poco y ve aumentando la cantidad de lectura cada semana o simplemente léele hasta que deje de prestar atención.

Da vida a la historia

Haz que la lectura sea divertida y emocionante, ¡porque lo es! Trata de que tu hijo asocie la lectura a una actividad agradable que le hace feliz. Consíguelo exagerando las palabras, poniendo voces graciosas, cantando algunas líneas y, simplemente, haciendo que sea entretenido. Una forma de darle vida a la historia es cambiar los nombres de los personajes por los de un miembro de la familia o una mascota. Cuando le leas a tu hijo, hazle preguntas sobre las páginas del libro y anímalo a responder y a hacer ruidos.

¿Cuándo debo empezar a leerle a mi hijo?

Investigaciones recientes sobre la lectura a los bebés han demostrado que en las familias de clase media, solo el 60 % de los padres leían a sus hijos todos los días y que en las familias con menor capacidad económica este número era mucho más bajo, un 34 %. Muchos padres piensan que sus bebés son demasiado pequeños para obtener beneficios de la lectura regular y no les leen con frecuencia, o incluso nunca. En realidad, se ha demostrado que leerle a un bebé de seis meses tiene un efecto significativo en sus habilidades lingüísticas durante los siguientes cuatro años y lo ayuda a formar un vocabulario más sólido.

Si te preguntas cuándo empezar a leerle a un bebé, nunca es demasiado temprano. Algunos padres incluso les leen a sus hijos antes de que nazcan, para que así se acostumbren a la voz de su madre o su padre. Leerles a los bebés los expone al lenguaje desde una edad muy temprana y contribuye a empezar a construir las redes neuronales que los niños necesitarán más adelante para la lectura independiente. Además, existe una correlación directa entre la frecuencia con la que un niño interactúa con un libro y sus futuras habilidades de lectoescritura.

La calidad de la lectura es tan importante como la cantidad de libros que le leas a tu hijo. Que los padres se relacionen con su hijo, le hagan preguntas sobre los personajes o señalen las ilustraciones, por ejemplo, tiene mayores beneficios que simplemente leer las palabras de una página. Se ha demostrado que tanto la calidad como la cantidad de lectura se correlacionan con el desarrollo positivo del vocabulario y las habilidades tempranas de lectura del niño.

Las investigaciones han demostrado que leerle a un niño durante al menos 20 minutos todas las noches se correlaciona con mayores posibilidades de graduarse de la escuela secundaria y, de hecho, puede hacer que llegue a ganar 500.000 $ más a lo largo de su vida. Leer con tu hijo fortalece el vínculo entre ambos y mejora su confianza y sus habilidades sociales. Al leerle a tu bebé, el mayor regalo que le estás haciendo es el amor por los libros, algo que tiene unos beneficios inconmensurables.

¿Todavía te preguntas cuándo comenzar a leerle? Empieza ya. Toda exposición al lenguaje, vocabulario variado, rima y repetición es beneficiosa para tu hijo y puede tener un importante efecto sobre sus futuras habilidades de lectoescritura. ¡Echa un vistazo a nuestra gama de cuentos para encontrar libros personalizados para bebés con los que tu hijo interactuará y disfrutará!

Las mejores formas de leerle a tu hijo

¿Qué debería enseñarle exactamente a mi hijo?

Cuando empieces a leerle a tu hijo, te recomendamos que intentes concentrarte en estos momentos especiales que pasas con él y procures hacer que la historia sea lo más emocionante y divertida posible. No te preocupes por los detalles: solo céntrate en que tu bebé esté prestando atención y divirtiéndose. Si le lees con regularidad, estará expuesto al lenguaje y a un vocabulario variado. Verás como muy pronto tu hijo relacionará los sonidos que haces cuando lees con las palabras que lees.

¡Lo principal es divertirse y hacer que la hora del cuento sea una actividad emocionante!

Libros electrónicos y audiolibros

La única diferencia entre leerle a tu hijo un libro real y un libro electrónico es que no podrá tocarlo, agarrarlo e interactuar con el libro como lo haría normalmente. En general, un buen libro para niños es aquel que tiene ilustraciones atractivas, vistosas y coloridas para llamar y retener su atención; esta es otra cosa que te perderás al leer un libro electrónico en voz alta.

Algunos libros electrónicos modernos tienen opciones divertidas que pueden hacerlos más interesantes, como botones que hacen ruidos. Sin embargo, las investigaciones han demostrado que esto puede distraer al bebé y no son tan beneficiosos como los libros de cuentos tradicionales.

Los audiolibros son excelentes para escuchar mientras vais en coche o para que el niño los escuche si no dispones de mucho tiempo libre, pero aun así debes procurar que tu hijo tenga su dosis diaria de lectura. Que los padres expliquen cuentos a sus hijos es mucho más beneficioso para ellos.

En general, recomendamos que interactúes con tu bebé durante la lectura o después de esta: ya sea durante un libro de cuentos tradicional, después de un audiolibro o mientras tu hijo te escucha leer un libro electrónico. Habla con tu hijo, hazle preguntas sobre el libro, cántale la historia, añade tu toque personal. Tu hijo sacará el máximo beneficio al interactuar contigo y estar expuesto del modo que sea al lenguaje y la narración.